Me gustaría que compartamos aquí nuestras sensaciones cuando ha venido un técnico a casa a reparar algo, ya sean las sensaciones de mujeres que han sentido atracción hacia el técnico o las de aquellos maridos que desean ver a sus mujeres empotradas por otros.
Personalmente no he necesitado por mi anterior profesión que vengan muchas veces a reparar algo a casa, pero sí recuerdo con morbo una anécdota con mi anterior pareja.
Llamamos a un técnico para que nos arreglase la nevera, yo llegué de trabajar y me senté en el sofá del comedor junto a mí entonces pareja, el técnico no paraba de entrar en el comedor para preguntarnos banalidades, nos comentaba alguna cosa desde la cocina… daba la sensación de que en su casa no le hacían mucho caso.
Sin esperarlo, sin venir a cuento, mi ex me puso de pie, me desabrochó la cremallera y empezó a hacerme una soberbia mamada, me volvía loco el “riesgo” de que el técnico volviese a entrar en el comedor y nos pillase en faena. Por aquel entonces aún no había descubierto las conversaciones de ella con otros chicos y no me planteaba la idea de meter a un tercero en la relación. El técnico tenía aspecto descuidado, de presencia incluso sucia, pero tal vez esa apariencia descuidada, incluso las conversaciones que aún no había descubierto, pudieron ser el detonante de aquella fogosidad inesperada.
Personalmente no he necesitado por mi anterior profesión que vengan muchas veces a reparar algo a casa, pero sí recuerdo con morbo una anécdota con mi anterior pareja.
Llamamos a un técnico para que nos arreglase la nevera, yo llegué de trabajar y me senté en el sofá del comedor junto a mí entonces pareja, el técnico no paraba de entrar en el comedor para preguntarnos banalidades, nos comentaba alguna cosa desde la cocina… daba la sensación de que en su casa no le hacían mucho caso.
Sin esperarlo, sin venir a cuento, mi ex me puso de pie, me desabrochó la cremallera y empezó a hacerme una soberbia mamada, me volvía loco el “riesgo” de que el técnico volviese a entrar en el comedor y nos pillase en faena. Por aquel entonces aún no había descubierto las conversaciones de ella con otros chicos y no me planteaba la idea de meter a un tercero en la relación. El técnico tenía aspecto descuidado, de presencia incluso sucia, pero tal vez esa apariencia descuidada, incluso las conversaciones que aún no había descubierto, pudieron ser el detonante de aquella fogosidad inesperada.
