Siempre me ha hecho gracia lo seguros que estamos de nuestros límites… hasta que aparece alguien o algo que no encaja con el guion.
En mi caso, yo creía tener bastante claro dónde estaba cómodo y dónde no. O eso pensaba. Con el tiempo me he dado cuenta de que algunos límites eran más miedo que otra cosa… y otros, que creía flexibles, han resultado ser bastante más sólidos de lo que imaginaba. Por el momento me rijo más por el "no me apetece" que por un "eso jamás"
Lo interesante no es cruzarlos por cruzarlos. Es entender qué cambia dentro de ti para que dejen de pesar igual. A veces no es la situación, es la persona. O la confianza. O el momento en el que te pilla.
Y también he visto lo contrario: gente que intenta forzar ese cambio porque “debería poder”, y ahí es donde casi siempre la cosa se tuerce. La magia del fluir...
Tengo curiosidad real… ¿os ha pasado? ¿Algún límite que dabais por imposible y acabó cayendo? ¿O alguno que pensabais que podríais gestionar y no hubo manera? ¿Qué fue lo que marcó la diferencia?
En mi caso, yo creía tener bastante claro dónde estaba cómodo y dónde no. O eso pensaba. Con el tiempo me he dado cuenta de que algunos límites eran más miedo que otra cosa… y otros, que creía flexibles, han resultado ser bastante más sólidos de lo que imaginaba. Por el momento me rijo más por el "no me apetece" que por un "eso jamás"
Lo interesante no es cruzarlos por cruzarlos. Es entender qué cambia dentro de ti para que dejen de pesar igual. A veces no es la situación, es la persona. O la confianza. O el momento en el que te pilla.
Y también he visto lo contrario: gente que intenta forzar ese cambio porque “debería poder”, y ahí es donde casi siempre la cosa se tuerce. La magia del fluir...
Tengo curiosidad real… ¿os ha pasado? ¿Algún límite que dabais por imposible y acabó cayendo? ¿O alguno que pensabais que podríais gestionar y no hubo manera? ¿Qué fue lo que marcó la diferencia?
